Hoy he conocido a Ska, un encanto de mujer de 29 años. Participa en los Eurogames. Era miembro de la selección femenina de futbol de Zimbawe, su país. Hasta que hizo pública su condición, la echaron de la selección, recibió amenazas serias y tuvo que dejar su país. Hace 4 años que vive en Holanda.
Su padre murió la semana pasada y ella no pudo despedirse de él ni ir a su entierro. La situación en su país está tan mal, que le hubieran quitado el pasaporte y no hubiera podido escapar más.
Ska ha visto y sufrido muchísima violencia en primera persona, durante sus primeros 25 años de vida. Con todo, es una persona enormemente dulce, simpática, fuerte y cariñosa con una desconocida como yo.
Cada poco tiempo tenia que interrumpir su diversión para ayudar a una amiga suya - Una chica europea de mi edad, víctima de hipocondría sentimental manifestada en ansiedad galopante con toques de histerismo histriónico. Cuadro provocado a su vez por un ataque de culpabilidad aguda, sobrevenido tras besar a alguien que no era precisamente su pareja. Como veis: gravísimo… Estaba fatal, la pobre.
Mientras esperaba que Ska volviera de la tercera sesión de reanimación de su amiga, me preguntaba: ¿ Porqué será que la gente que ha sido maltratada, juzgada y condenada sistemáticamente, suele ser muchísimo más cariñosa, tolerante y tierna que los que han tenido la suerte de recibir apoyo, ternura y protección? Por lógica debería de ser al revés, ¿¿no?? Pero no es así. Suele ser justamente lo contrario. Curiosa paradoja. Triste, pero curiosa.
Esto va por ti, Ska:
…Un alma como una playa, una playa blanca de arena de coral. Supongo que era así al principio de todo. Enseguida llegaron las tormentas. Una detrás de otra, todas distintas, pero igual de terribles Roca tras roca, escombros, hierros retorcidos, zuecos de madera, zarzas, deshechos. Golpeando la playa con la furia de un monzón tropical interminable
Un día y otro más. Meses que para un niño son años. Años que para un niño son toda la vida. Condenado en una prisión sin fecha de salida, ni días de permiso
Solo en la arena, bajo la tormenta. Completamente solo - Cada tarde, la arena se empapa de sus lágrimas y él siente que se ahoga, que ya no puede más, hoy ya no, hoy ya no puede más, seguro... Click!... otro pedacito de su alma se rompe y el dolor en el pecho le recuerda que no va a ser hoy, que sigue aqui
Asi que el niño recoge sus lágrimas y se las guarda dentro, como ha visto hacer al mar con la marea, que se la lleva a no se dónde y luego se queda en calma, como si nada. Uno lo mira plácido y sonriente, y cuesta creer que la marea pueda volver jamás
Pero cada día vuelve porque nunca se fue, igual que el mar de llanto que no ves.
Un beso guapa, keep beeing you ;-)
MNK
